La violencia obstétrica y sus consecuencias sobre la salud mental materna

Parto normal. Bebé nace inesperadamente muerto. La madre chilla rota de dolor y espanto. La matrona se dirige a ella en todo de reproche por los gritos: “Hija, son cosas que pasa”.
Testimonio facilitado por una Dra. en medicina, neonatóloga y pediatra.

 

Las diferentes formas de ejercer control y opresión sobre los cuerpos femeninos, especialmente en su embarazo, parto y post parto, no sólo vienen por parte de personal médico, también los equipos interdisciplinares que atienden a estas mujeres pueden reproducir este tipo de violencia de género (Pereira, C., Domínguez, A., & Toro, J. 2015).

Arguedas Ramírez define la VIOLENCIA OBSTÉTRICA como: «Un conjunto de prácticas que degrada, intimida y oprime a las mujeres y las niñas en el ámbito de la salud reproductiva y, de manera mucho más intensa, en el periodo del embarazo, parto y postparto» (Ramírez, G. A. 2014).

Según datos oficiales del Servicio Cántabro de Salud (SCS), el porcentaje de cesáreas en la Comunidad Autónoma de Cantabria se encuentra en torno al 24,59% cuando la OMS considera un porcentaje adecuado en torno al 10% no superando en ningún caso el 15%. De estos datos se deprende que la mitad de las cesáreas practicadas en nuestra Comunidad Autónoma son practicadas sin una base justificada colocándonos en la triste sexta posición de Comunidades que más abusa de esta práctica (https://www.elpartoesnuestro.es/informacion/el-parto-en-cifras)

De la práctica rutinaria de realizar episotomías, se desprenden parecidas conclusiones llegando su práctica a alcanzar entorno al  40% de los partos cántabros atendidos en hospitales públicos y privados, asegurando la OMS la ausencia de justificación de esta práctica. El número de partos inducidos puede llegar a alcanzar el 50,70% del total (multiplicando lo recomendado por la estrategia de atención al parto normal) o la administración de oxitocina sintética con los riesgos que lleva parejos (De Sanidad, G. D. C. C. 2007).

En la actual situación de pandemia que estamos viviendo la violencia obstétrica está tornando los derechos de las mujeres y sus bebés en aislamientos y separaciones forzadas entre otras. Recientemente el estudio publicado en The Lancet demuestra que la pandemia de COVID-19 está socavando gravemente la calidad de atención a los neonatos y sus madres. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) se asegura que se podrían salvar más de 125.000 vidas tan sólo dejando en contacto a las madres con sus bebés y que la separación de ambos puede causar 67 veces más muertes entre las niñas y niños que el virus ( Rollins et al. 2021).

La violencia obstétrica es una realidad que afecta a millones de mujeres en el mundo con consecuencias emocionales tanto sobre la madre como sobre el recién nacido. Este tipo de violencia ya ha sido reconocida por la OMS como un problema de Salud Pública (Rigores y Guerra, 1996). En la madre estas prácticas se traducen en un incremento de administración de fármacos postparto, aumento de morbilidad y mortalidad materna, complicaciones médicas generales, interferencia con la lactancia, dificultades en la crianza temprana del bebé y traumas y problemas de salud mental, apego o vinculación con sus bebés (Fernández, I. O. 2014). En el recién nacido también se traduce en mayor morbilidad fetal y neonatal, ingresos hospitalarios, complicaciones diversas y traumas grabados en su memoria temprana que tendrán un peso importante en su Salud Mental adulta (Olza, 2015).

 No podemos seguir invisibilizando y normalizando un trato irrespetuoso a nuestros derechos sexuales y reproductivos, a nuestros bebés y a nuestros cuerpos. Desde el 2018 la OMS ya se ha pronunciado priorizando brindar CUIDADOS DE ALTA CALIDAD ya que «existe abuso y maltrato en el parto en instituciones de todas las regiones y culturas» por ello sólo podemos exigir… EXPERIENCIAS DE PARTO POSITIVAS.

 

Texto: Elsa Gil Martínez. Psicóloga Perinatal en Unidad Neonatal Madrileña. Mediadora familiar. Experta en Género, Derecho de Familia y Menores. Asesora del sueño infantil y Directora del Blog criandoaconciencia.org. Co-Fundadora de Asociación Tueris: Maternidad, Derechos e Infancia.

 

Si has vivido o estás viviendo VIOLENCIA OBSTÉTRICA, ¡NO ESTÁS SÓLA!

Desde la Psicología Perinatal te acompañaremos en  transitar esta situación y poner nombre a lo ocurrido. Porque como dice Hodges:
«Nombrar el abuso que sufren muchas mujeres en el parto, es el primer paso para erradicar el problema».

 

María de los Ángeles Gutiérrez

Acrílico sobre papel cansón