¿Qué es la infertilidad y cómo afecta a la salud mental?

Según la Asociación de Psicología Perinatal la concepción está incluida como uno de los ámbitos de interés de esta rama de la psicología, junto con otros aspectos psicoafectivos tales como el embarazo, parto, postparto y crianza temprana (AEPP, 2013).

Desde esta perspectiva de salud mental perinatal, el deseo gestacional puede verse truncado por problemas de fertilidad, y a su vez ser un desencadenante de problemas psicoemocionales en las Mujeres y parejas que han decidido tener un bebé.

Desde un enfoque más histórico el deseo de descendencia y su exaltación familiar y social, ha existido desde tiempos remotos y está fuertemente enraizado en la cultura (Moreno-Rosset, 2009). De esta manera la incapacidad para concebir y/o gestar a un bebé impacta fuertemente en la Salud de las Mujeres, quienes acusan sobre manera el peso de estas expectativas culturales.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la infertilidad es una enfermedad del sistema reproductivo que impide conseguir un embarazo tras un año o más de relaciones sin métodos anticonceptivos. A partir de los 35 años en las mujeres el tiempo disminuye a 6 meses (Gurunath, Pandian, Anderson y Bhattacharya, 2011).Es importante diferenciarla de la esterilidad, la cual se define como la incapacidad para llevar a término un embarazo. Esta imposibilidad se puede producir por un fallo funcional de los órganos sexuales o por defectos en los gametos. A veces se realiza un diagnóstico de infertilidad idiopática, es decir, de origen desconocido, siendo muy negativa la vivencia del mismo.

Según los estudios epidemiológicos más amplios, la esterilidad afecta al 15% de la población en edad reproductiva de los países occidentales, es decir, a una de cada seis parejas, y experimenta una evolución creciente (Sociedad Española de Fertilidad, 2012).  Las causas pueden ser masculinas, femeninas, o la combinación de ambas, encontrando entre las más comunes el retraso de la parentalidad, los hábitos de vida y padecer ciertas enfermedades, motivos por los que en los últimos tiempos haya habido un incremento de la Infertilidad. Además el incremento en la demanda de mujeres sin pareja masculina, sea de parejas homosexuales o bien de mujeres que desean afrontar la maternidad de forma individual, ha supuesto un incremento en el acceso a las Técnicas de Reproducción asistida.

Se hace necesario el establecimiento de campañas de prevención y promoción de la salud sexual y reproductiva, a fin de modificar estas causas y atajar el problema de una manera más natural y respetuosa para con los cuerpos de las mujeres. Creer y justificar en la omnipotencia científica al servicio de las demandas socioeconómicas culturales que imperan en la actualidad, no solo es desnaturalizar los procesos reproductivos de las personas, sino que nos hace caer en una patologización, medicalización y tecnificación excesiva que afecta tanto de forma física como psicológica y social a las Mujeres.

 Este choque de expectativas entre lo que se desea/decide y lo que se logra puede ser fuente de desequilibrios emocionales, ya que existe un consenso casi unánime entre los profesionales de salud mental acerca de que la infertilidad puede desencadenar una crisis vital en la vida de las personas. De hecho hay estudios que sitúan las reacciones emocionales ante la infertilidad de las personas que la padecen en similitud a las que suelen presentar los pacientes con cáncer (Domar et al, 1993).

Tanto el diagnóstico de infertilidad como su tratamiento son por sí mismos una fuente importante de estrés para las futuras madres. La manera de vivenciarlo como más o menos amenazante entre una mujer y otra estará influido por variables personales, médicas, sociales, así como del tipo de habilidades de afrontamiento que despliegue ante el problema (Moreno y Guerra 2010). Entre las problemáticas emocionales más frecuentes encontramos:

  • Devaluación del Autoconcepto
  • Baja Autoestima
  • Desesperanza
  • Aislamiento Social y silenciamiento de la situación
  • Influencia en los patrones de Sueño y Alimentación, ya sea por defecto o por exceso
  • Cuestionamiento de la Identidad y el Atractivo Sexual
  • Afectación en la relación de pareja y las relaciones Sexuales.
  • Vivencia de diferentes duelos

Existen datos que permiten afirmar que las alteraciones emocionales derivadas de la infertilidad no afectan de igual manera a hombres que a mujeres, y aunque ambos experimentan niveles importantes de estrés, es en ellas dónde se hallan niveles significativamente mayores (Syien y Reddy, 2013). Además es la mujer quién padece en prácticamente su totalidad el impacto de los tratamientos y los efectos secundarios de los mismos, ya que es en su cuerpo donde son aplicadas las diferentes técnicas biomédicas, muchas veces altamente invasivas. Es por ello que se hace necesario realizar una valoración ética rigurosa de su estado de salud tanto físico como psicológico para el acceso y/o continuidad de los mismos, aportando el apoyo y la información necesaria para la toma de decisiones informadas sobre los beneficios y riesgos durante todo el proceso.

La inclusión de la atención psicológica en los tratamientos de Reproducción Asistida se hace no sólo necesaria, sino imprescindible e irá encaminada a la obtención de dos objetivos fundamentales: la reducción del estrés asociado y a la contribución para transitar por ellos en las mejores condiciones emocionales posibles. Por otra parte es importante tener en cuenta la necesidad de continuidad de cuidados de la salud mental materna una vez se haya realizado el cierre del proceso, bien sea por la consecución del embarazo bien por la no obtención del mismo. Se deberán tener en cuenta aspectos como la elaboración de duelos (por la pérdida de la salud, de la confianza, del plan de vida, del proyecto de pareja, del vínculo genético o de bebés), la ansiedad ante el embarazo en curso, y prevención de otras patologías derivadas tanto en el parto como en el postparto.

Si tiene dudas acerca de si puede estar padeciendo algún tipo de problema emocional relacionado o de si alguien de su entorno lo está experimentando, no dude en consultar con un profesional de la salud mental. Puede encontrar profesionales especializadas en este ámbito en el Colegio Oficial de Psicología de Cantabria.

 

Texto: Virginia Lopez Gutierrez. Psicóloga general sanitaria y perinatal. Experta en psicología de la reproducción asistida.
Esther Garrido

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