Vínculo en el postparto

“Cuando nació mi primer hijo esperaba enamorarme a primera vista, pero después de dos días de parto, lo único que quería era que alguien lo cogiera y descansar por fin. Pasaron varios días antes de llegar a sentir que lo quería. Hasta ese momento solamente tenía sueño y miedos. Me sentía una madre terrible”.

Durante el embarazo a las mujeres se nos prepara para cuidar nuestro cuerpo y entrenarnos para el parto, sin poner el foco en el estado emocional de la madre y en cómo se va a sentir una vez que tenga el bebé con ella.

Sabemos que lo que está biológicamente preparado es que nada más nacer, bebé y madre esperan encontrarse, conocerse y sentirse al otro lado de la piel (Ramírez, 2020), por eso es tan importante al menos esa hora sagrada de contacto piel con piel entre la madre y la criatura, para reconectar emocional, psicológica y fisiológicamente. En ese momento comienza una historia entre ambos que se convertirá en una relación única e intensa, que se llama apego (Bowlby, 2014). Pero ¿qué pasa cuando esto no sucede así?

Los bebés nacen programados para vincular sanamente, esperando ser atendidos y amados en todo momento (Ramírez, 2020), a ser posible por su madre, que es a quien conoce desde la gestación. Esto les va a garantizar la supervivencia, ya que el vínculo materno-infantil temprano engloba emociones y conductas que una madre siente hacia su bebé, con la misión de cuidarlo, protegerlo y asistirlo (Farré, 2018). Si el proceso de parto ha sido respetado y la madre ha tenido una experiencia consciente y positiva, la probabilidad de establecer una vinculación afectiva sana es mucho mayor. Sin embargo, una cesárea de emergencia, complicaciones al final del embarazo, un parto instrumentalizado o un acompañamiento poco empático pueden generar en la madre una experiencia emocional llena de miedos e incluso de rechazo por un bebé al que no reconoce. Acompañado a todo esto, es muy probable que también surja la culpa en esa madre que tenía unas expectativas puestas en cómo se sentiría ante la llegada de su bebé y que no se parece en nada a lo que experimenta.

La vinculación entre mujeres y sus bebés no está limitada a las hormonas del embarazo ni al periodo de posparto inmediato. Es habitual encontrar a madres que se muestran indiferentes ante sus bebés recién nacidos, pero con un buen soporte y acompañamiento emocional se creará un vínculo adecuado que facilitará la creación de apego seguro en su criatura.

¿Cómo se puede hacer esto?

Cuidando a la madre para que pueda cuidar del bebé. Atender las necesidades fisiológicas, emocionales e incluso logísticas de la mujer van a facilitar que ella pueda centrarse en la única tarea relevante: la atención del recién nacido, sincronizando sus ritmos al de él o ella, alimentándolo cuando lo demande y descansando el máximo de tiempo posible. En ocasiones es necesario contar con apoyo profesional para orientar o tratar la situación. Para eso tamos los y las profesionales de la salud mental perinatal, que nos ocupamos de cuidar a la mujer en su proceso de maternaje y acompañar y orientar, si es necesario, a la pareja u otros familiares.

La maternidad normativa que se ha impuesto desde los mitos y creencias que invaden nuestra sociedad marcan profundamente la experiencia subjetiva de cada mujer. Ninguna maternidad es igual a otra y, por tanto, hay que acoger, respetar y acompañar a las mujeres en todo el proceso para proteger, así, el vínculo que establecerá con el bebé para que crezca en un entorno emocional saludable y desarrolle el tan necesario apego seguro.

 

Texto: Ana Amelia Sánchez, Psicóloga Perinatal.

 

Referencias bibliográficas:

Bowlby, J. (2014, 6ª ed.). Vínculos afectivos: Formación, desarrollo y pérdida. Madrid: Ediciones Morata, S.L.

Farré Sander, B. (2018). El vínculo materno-infantil: evaluación y detección de los factores de riesgo prenatales en madres diagnosticadas de un trastorno mental. Tesis de medicina. Universitat de Barcelona. Facultat de Medicina.

Fernández Lorenzo, P.; Olza, I. (2020). Psicología del embarazo. Madrid: Síntesis.

Ramírez Matos E. (2020). Psicología del posparto. Madrid: Síntesis.

Verny, T., Kelly, J. (2011, 22ª ed.). La vida secreta del niño antes de nacer. Barcelona: Ediciones Urano S.A.U.

Susana Herreros

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